Se implementan reducciones arancelarias graduales en sectores químico y agroalimentario

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El Diario Oficial de la Federación publicó hoy un decreto que establece una reducción arancelaria gradual a ciertos bienes de los sectores agroalimentario y químico. El objetivo de ésta es dotar de mayor competitividad a la industria nacional y brindar mejores precios a los consumidores.

En 2008 fueron desgravados paulatinamente los aranceles de 7,815 fracciones arancelarias que clasifican insumos, maquinaria y equipo para los procesos productivos industriales y bienes de consumo final. Esto ha permitido facilitar el acceso a insumos industriales y productos finales de mejor calidad a precios competitivos.

En seguimiento a dichas medidas, hoy se publican reducciones a 480 fracciones arancelarias adicionales que clasifican a productos agropecuarios e insumos químicos con el propósito de ampliar los beneficios descritos a otros sectores de la economía. La medida contempla el 3.1% de las fracciones totales y aplica a fracciones que no fueron incluidas en la desgravación arancelaria del periodo 2008-2012.

Los cambios correspondientes al sector químico consisten en:

Modificaciones a los aranceles de 165 fracciones arancelarias que representan el 4.5% del total de fracciones del sector químico, tal como se describe a continuación:

 

a.    Reducción arancelaria inmediata a 4 fracciones para las que no existe producción nacional, las cuales clasifican insumos indispensables en la fabricación de diversos plásticos y  poliuretanos.

 

b.    Reducción -no eliminación- paulatina de aranceles a 148 fracciones arancelarias de conformidad con lo siguiente:

8 fracciones que clasifican a productos como polialcoholes, curtientes orgánicos sintéticos e inorgánicos, preparaciones curtientes, mezclas limpiadoras, humectantes o emulsificantes, adhesivos, líquidos para frenos hidráulicos, polímeros de estireno, entre otros, cuyo arancel actual es de 15% y llegará a una tasa de 7% en 2017.

 

74 productos con una tasa actual del 10% tendrán una reducción a 6% en 2017, entre los principales productos se encuentran los óxidos, colorantes y pigmentos, preparaciones para limpieza, adhesivos, ceras, copolímeros, resinas, entre otros.

 

53 productos cuya tasa actual es del 7% culminarán en un arancel de 5% en 2017, en este grupo se encuentran productos como, negro de humo, cloruro de calcio, éteres, alcoholes, cetonas, resinas, polibutadieno, estireno, entre otros.

 

12 productos cuya tasa arancelaria es actualmente del 5%, culminará en 2017 con un arancel de 3%, tal es el caso de productos como aceites lubricantes terminados, colorantes, cementos de resina, lubricantes, pastas y polvos para soldar, entre otros.

 

c.    Incremento de aranceles a fracciones arancelarias que clasifican al polietileno.

 

En el marco del proyecto de inversión denominado “Etileno XXI”, mismo que sustituirá importaciones de “polietileno” por un valor de $1.5 a 2 mil millones de dólares con la producción de un millón de toneladas destinadas al abasto del mercado mexicano se verán homologadas las tasas impositivas de  seis fracciones arancelarias, a partir del año 2015 con un arancel del 5% (4 fracciones aumentan de 0% a 5% y dos disminuyen de 7% a 5%).

 

Los cambios correspondientes al sector agropecuario consisten en:

Modificación a los aranceles de 315 fracciones arancelarias que clasifican a productos del sector agroalimentario, tal como se describe a continuación:

 

a.    Reducción paulatina -no eliminación- de las tarifas correspondientes a 223 fracciones arancelarias de bienes agroalimentarios.

 

En este caso se encuentran productos como pescados, mariscos, harinas y almidones, cuyos aranceles son de entre 10 y 20%, los cuales tendrán una desgravación paulatina de únicamente cinco puntos porcentuales, la cual también culminará hasta 2017.

 

El caso de pescados y mariscos, busca equiparar las tasas arancelarias nacionales con las internacionales, ya que México es uno de los países cuyo arancel para este tipo de productos es muy elevado. Productos como harinas y almidones, representan insumos importantes en la producción de alimentos. La medida dotará de una mayor competitividad a las industrias de alimentos para animales, cereales para el desayuno, chocolates, dulces y confitería, conservación de alimentos, leche y derivados lácteos, carne empacada y embutidos, industria de la panificación, galletas y pastas para sopa, botanas, condimentos y aderezos y elaboración de alimentos para consumo inmediato.

 

Otros productos cuyo arancel se reduce sin llegar a una desgravación total, son aquellos cuyos aranceles actuales significan niveles que no son congruentes con fracciones de productos similares. Tal es el caso de tocino y grasa de cerdo cuyo arancel es de 254%, para el cual se establece una desgravación gradual que culminará en 15% en 2017, reduciéndose de forma importante la brecha entre este tipo y el resto de las grasas animales y vegetales. El caso del mijo y las uvas, es muy similar, para estos productos partimos de un arancel actual de 45% y, de forma paulatina, culminará en un 15%.

 

Otro producto relevante, es el trigo cuyo arancel actual es de 67%, el cual tendrá una desgravación paulatina que culmina en una tasa también de 15% en 2017. El trigo es un insumo relevante para la industria de la panificación, galletas y pastas para sopa, pastelería y alimento para el ganado, su producción en el país en 2011 fue casi 10% inferior a la que se producía en 2008; el consumo en cambio, creció 48% en ese periodo. Actualmente, casi 60% del consumo es abastecido por importaciones, prácticamente  de países con los que tenemos Tratados de Libre Comercio.

 

b.    Exención progresiva del pago de tarifas a la importación a 48 fracciones arancelarias de bienes cuya producción nacional es nula o insuficiente para abastecer al mercado interno, entre los que destacan la cebada y malta, cacao, pasta y manteca de cacao, pollitos, huevo fértil, alimentos para animales, alpiste, alforfón, avena, centeno, arroz partido y otros cereales.

 

c.    Homologación de la tasa arancelaria a 44 fracciones arancelarias que clasifican a productos agroalimentarios que cuentan con producción nacional y que tienen aranceles que se encuentran en niveles muy elevados con  tasas promedio  a nivel internacional en aquellos países que más protegen a este sector.

Productos como la carne de ave y sus despojos, fructosa y papa; cuyos aranceles son superiores a 200%, tendrán una desgravación paulatina que culminará en una tasa de 75% en 2017. Por su parte, la glucosa, cuyo arancel es de 156% tendrá una desgravación en ese mismo sentido que culminará en un arancel de 50%. Las fracciones arancelarias que clasifican productos como extractos de café, frijol, quesos, pavo entero, preparaciones lácteas, café y leche en polvo; cuyos aranceles son entre 63 y 140%, se reducirán de forma paulatina hasta una tasa de 45% en 2017. Estas tasas arancelarias que serán vigentes hasta dentro de cuatro años, de 45, 50 y 75%, son aún muy elevadas, por lo que para ninguno de los productos mencionados anteriormente esperamos flujos adicionales de importación que pudieran amenazar la producción nacional de los mismos.

 

La medida en la parte agroalimentaria permitirá a la industria nacional mejores condiciones de acceso a los insumos o bienes no producidos en el país, o que se producen en cantidades insuficientes y que sí se encuentran disponibles en los mercados internacionales. Lo anterior, con la finalidad de abastecer la demanda nacional y abatir costos productivos y de logística, y así detonar la competitividad en las cadenas involucradas y lograr mejores precios a consumidores intermedios y finales.

Por otro lado, se mantiene una alta protección a los productores nacionales en sectores agropecuarios que se han considerado de manera especial con tasas acordes a los niveles de protección más altos a nivel internacional.

Por lo que respecta a insumos químicos, la medida permitirá fortalecer las actividades productivas de aquellos sectores que producen alimentos, fabricantes de resinas y hules sintéticos, pinturas, recubrimientos adhesivos, jabones, limpiadores, películas y placas plásticas, aceites y grasas lubricantes, bienes utilizados en la industria de la construcción, entre otros cuyos insumos a partir de hoy cuentan con un arancel menor.

Esto permitirá generalizar los beneficios de los programas de excepción a toda la industria que lo requiera, sin que medie trámite alguno. Hasta hoy dichos programas de excepción, como es el Programa de Promoción Sectorial (PROSEC) o Regla Octava  estaban limitados a algunas empresas e industrias.

Es importante destacar que con esta medida, no se espera una afectación significativa a los productores nacionales, por el contrario, permitirá mejores condiciones para abastecer la demanda interna.

Además, la experiencia de la desgravación arancelaria generalizada de 2008-2012, nos otorga plena confianza de que esta medida redundará en mejoras en la competitividad del país generando condiciones favorables para la inversión e incrementos en la productividad de la economía.

 

 

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